Koldo SAN SEBASTIÁN
Quizá uno los problemas que debían resolver los emigrantes tenía que ver con el idioma. Muchos vascos no sabían más que su lengua propia. Ni francés, ni castellano. El diario The New York Times se hizo eco de las dificultades de los agentes de inmigración para entenderse con un grupo de ciento cincuenta emigrantes vascos (el número más alto de vascos que se recordaba en Ellis Island) que viajaban a Idaho, Nevada y Montana. La situación se salvó gracias a la intervención de un oficial de un vapor que estaba fondeado cerca. Los emigrantes le hablaban en euskera, él traducía al castellano y un tercero lo hacía al inglés. Al final, todos los vascos pudieron desembarcar (The New York Times, 1911-03-21).
“Basque” como referencia de origen (y, en ocasiones, como “raza”) comienza a aparecer en los Censos Federales (Federal Census) a partir de 1900. Sin embargo, el “Basque” como lengua no se generalizó hasta el Censo de 1920. En cierto que, en ocasiones, el celo del agente censal atribuía al vasco el “mandinga” o el “finlandés” como lengua materna.
Pierre Lhande escribió que “para ser un auténtico vasco, se requieren tres condiciones: llevar un apellido sonoro que indique el origen, hablar la lengua de los hijos de Aitor y... tener un tío en América”1. Desde el primer momento una de las mayores dificultades para que se produjese una relación fluida entre vascos y anglosajones tuvo que ver con tan sonoros apellidos. En 1906, en la crónica del juicio por una pelea que enfrentó a Joaquín Solozábal y José “Arotza” Uberuaga, el periodista señalaba: “Había una doce o más de testigos con apellidos de más de catorce sílabas, y los abogados pasaron mucho tiempo tratando de pronunciar esos nombres” (Idaho Statesman, 1905-11-08).
Eustaquio Garroguerricaechevarria, de Munitibar).
A medida que los vascos se iban asentando en el nuevo país, fueron transformado o rediciendo sus largos y complicados apellidos. Eustaquio Garroguerricaechevarria, de Munitibar, que durante años regentó una barbería en Boise, pasó a apellidarse simplemente “Garro”, de nombre “Ed”2. Eso sí, tras conseguir la ciudadanía americana. Otros han modificado sus apellidos para hacerlos más pronunciables. Este es el caso de Iturraran por Iturrian u Onaindia por Oneida.
María Ocamica casada con Pedro Corta y, luego, con su hermano Justo, pasó casi 70 años en Estados Unidos (la mayor parte de tiempo en Oregón) y nunca habló otro idioma que el euskera como recordaba su hija Eugenia en una entrevista3.
Cuando Jon Bilbao llegó a Boise en 1939, siguió aprendiendo euskera que allí seguía siendo una lengua viva: “...me dediqué a aprender vascuence puesto que si uno quiere entender algo o pedir algo no tiene más remedio que aprenderlo. Con algunos viejos se puede conversar en español, puesto no lo han olvidado, pero no siempre es fácil porque lo hijos no lo hablan y si estos están presentes no hay más remedio que seguir la conversación en vascuence. Por otra parte son raros los pastores que hablan inglés. No queda más remedio que aprender la vieja lengua de Aitor. Luego ve uno que hay otros que lo aprenden: los indios que trasquilan las ovejas, los italianos que tienen praderas, los americanos que se casan con vascas. Uno es un aprendiz más y tienen sus ventajas, al menos no se burlan tanto con las equivocaciones que cometes”4.
María junto a Justo Corta y algunos de sus hijos.
La transmisión de la lengua vasca entre las diferentes generaciones presenta todas las variantes posibles, incluida, claro, la no transmisión. David Lasagabaster ha estudiado en parte este fenómeno, centrándose en los casos más recientes5. Uno de los casos más curiosos, esta vez, referido a la pérdida de la lengua es el de Al Erquiaga. Su padre era de Ispaster y su madre, aunque nacida en Idaho, hablaba sin problema euskera transmitido por sus progenitores oriundos de Kanala (Ibarrangelua). Así que, durante mucho tiempo, el idioma familiar de los Erquiaga fue el vascuence. La cosa cambió cuando el patriarca de la familia inició los trámites para su naturalización (conseguir la nacionalidad), uno de cuyos requisitos era hablar inglés. Así que la familia comenzó a usar esta lengua de forma habitual, incluso después de que el viejo Erquiaga se hubiese convertido en un leal americano, y los hijos perdieron un idioma que hoy en día, por lo menos, saben “entonar”6.
En 8 de julio de 1917 murió en Nampa, ID, Juan José Calzacorta, de Berriatua, a manos de su esposa, Lorenza Gabica (gojeascoa), poniendo así fin a un calvario de malos tratos y amenazas del marido hacia la mujer.
En el juicio, Lorenza, que solo hablaba euskara, tuvo como intérprete a Frances Jayo, de Boise (Idaho Statesman, 1917-10-31)7. Lorenza declaró que, durante años, su marido, más joven que ella, le había maltratado, “algo a lo que no están acostumbradas las mujeres vascas”, dijo al juez.
La noche de autos el marido llegó a la casa y le dijo a su mujer que tenía veinticuatro horas para irse, mientras cargaba su revolver de seis tiros. Al mismo tiempo, dejó su rifle a los pies de la cama. Entonces se fue. Regresó sobre las 8 de la tarde, diciendo a Lorenza “ha llegado tu última hora”. Y volvió a irse. A su regreso, volvió a insultarla y maltratarla, arrojándola al suelo. Fue allí donde la mujer pudo hacerse con el revolver disparando sobre su marido que falleció en el acto.
En espera del proceso, el juez impuso a Lorenza una fianza de 25.000 dólares en cash. La fianza era muy alta. Los hermanos Gabica se movilizaron: Miguel, de Boise. y José y Elías, de Nampa, depositaron esa “pequeña fortuna” en el tribunal. Lorenza quedó en arresto domiciliario vigilada por dos hombres del sheriff (Idaho Statesman, 1917-07-14).
Un testigo de apellido O’Donnell declaró ante el juez que el vasco le había dicho que iba a matar a su mujer, a sus hijos y a su cuñado John Gabica (el hermano de Lorenza), y que amaba a otra mujer (Idaho Statesman, 1917-10-31). El jurado solo tardó doce minutos en declararla inocente, al haber actuado en defensa propia (Idaho Statesman, 1917-11-01). En 1930, Lorenza seguía viviendo en Nampa con sus tres hijos: Emilio, de 22 años que trabajaba como pastor; Rosa, de 20 era dependiente en una tienda y John, de 16. La mujer falleció el 15 de marzo de 1955.
Txomin Malasechevarria.
En general, en los juicios en los que había vascos implicados, eran los dueños (y sus esposas e hijos) de los ostatuak (pensiones) los que actuaban de intérpretes. En el juicio celebrado en el condado de Humboldt que llevó a la cámara de gas a Txomin Malasechevarria, de Gizaburuaga, actuó como intérprete Nieves Dufurrena. Con ella se garantizaba la comunicación entre el procesado y el tribunal, ya que apenas hablaba inglés y se expresaba en el dialecto de la parte de Bizkaia de donde procedía8.
El bertsolari, literalmente ‘versificador’,es que se dedica a componer, cantar o improvisar versos en euskera, llamados ‘bertsoak’. El bersolarismo, tal y como hoy lo conocemos, tiene su origen por lo menos en el siglo XVII. Al siglo XVIII, pertenecen el zuberotarra Beñat Mardo o el guipuzcoano Fernando Bengoechea, “Pernando Amezketarra”. Algunos vascos llevaron este arte a las Américas. Así Antonio Zavala habla de “bersolaris emigrantes y bersolarismo en América”9. En el caso del Oeste americano, fueron muchos los pastores de ovejas que, a lo largo de los tiempos han cantado o escrito sus bertsos. De nuevo, cada uno en su dialecto10.
Uno de los bertsolaris que cuidaron ovejas en los alrededores de Boise fue Gregorio Landaluce.
Uno de tantos bertsolaris que cuidaron ovejas en los alrededores de Boise fue Gregorio Landaluce, de Gatika, Bizkaia. A Gregorio le gustaba escribir sus bertsos que firmaba como Ardizaña. Algunos tenían un fuerte contenido político. Era un nacionalista convencido. Tanto que uno de sus perros se llamaba Aberri (Patria)11.
El diario Idaho Statesman, en plena campaña a favor de la compra de bonos de guerra (gerrako bonuak), publicó unos bertsos de autor desconocido llenos de pasión con referencias a la destrucción de Gernika como antecedente de lo que se estaba viviendo12.
Hitler lapurra dala, danok dakizute
Musolinni zikiña berakin artute.
Japones sorristauk eurekin batute
Mundu guztiya onek erredatu dute.Gernikan asi siran oren destrosuak
Iltsen Euskaldun triste, culparik bakuak
Eureri entregatseko atera contuak
Guerrara junada dagos gueure semechuak
Vasco umiak eta Americanuak.Escatsen dabelaco gueure Gobernuak
Falta eguiten dabe aeroplanuak
Echera ecarteco gueure morroskuak
Danok erosi oinche Guerraco Bonuak!Bakian bisigaisen guero amen munduan
Pasau esteguin Idahon, Guernican moduan!.
Deunor. Euskal artzaiak Ipar-Ameriketan, 1973.
En 1973 aparecía Deunor. Euskal artzaiak Ipar-Ameriketan, la única novela escrita en euskera sobre los vascos de Idaho. El autor es Santos Rekalde el que había sido capellán de los vascos en aquel estado. Su protagonista es un Deunor, un pastor vizcaíno que pasó seis años en Idaho con un contrato de la Western Range Association. Aunque, en realidad, “don Santos” cuenta su propia experiencia. La novela está escrita en dialecto vizcaíno.
Lynne Fereday, que realizó una investigación a principios de los 1970, por su parte, señalaba que “generalmente, el idioma vasco, y en esta caso el dialecto vizcaíno, no ha cambiado de forma dramática en la transición del Viejo Mundo al Nuevo. Términos familiares, por lo menos, se siguen utilizando en Boise como lo eran en Bizkaia, con en ocasiones cambios en la pronunciación debido al aislamiento de la madre patria”. Por otro lado, los vasco-parlantes de Boise han tomado términos y modismos que se utilizan en otros pueblos y regiones vascas13.
Los préstamos dialectales han sido una constante. Cuenta Grandmontagne que, pasando el Príncipe Bonaparte por Baiona, escuchó hablar euskera a un viejo. Se sorprendió porque no logró identificar el dialecto en que se expresaba. Él (Bonaparte) que los conocía todos.
- “¿De dónde es usted?...
- De los Alduides.
- Pero en los Alduides no se habla ese vascuence. Usted mezcla muchas palabras de otras partes.
- Así hablamos en Buenos Aires.
-¡Cómo!. ¿Un vascuence de Buenos Aires? —exclamó Bonaparte— No comprendo; no es posible. ¿En Buenos Aires se ha formado un nuevo vascuence?. Es decir, lo que habla usted no es nuevo: es todos los vascuences reunidos”14.
Según parece este encuentro se produjo hacia 1880. En aquel año, el comercio de la leche en la ciudad de Buenos Aires estaba monopolizado por los vascos: “Eran vascos de todas las regiones de España y Francia; cada cual hablaba su vascuence (...) en esta mezcla tomábanse palabras unos a otros, hasta producir una fusión de diversos modos de hablar, una especie de unidad de lenguaje en que todos acababan por entenderse perfectamente”15.
Las diferencias dialectales llegan a límites insospechados. Cuando Luis Okamika, de Mendexa, llegó a Nevada allá por 1970, el patrón le entregó dos experimentados perros que ya habían estado antes con otro pastor vasco, pero ese otro pastor vasco era “francés” y los perros habían aprendido su dialecto. Así que, al principio, no había forma de que le hiciesen caso.
Por otro lado, son abundantes los ejemplos de euskaldunización de algunas palabras inglesas:
Alfite: out-fit
Tentea: tent
Ditxa: ditch
Geita: gate
Yerlen: yearling
Troka: truck
Zaldi-tim: horse team
Driaberra: driver
Estorra: store
Basa: bus
Breika: break16
Pero, además, hay otras palabras como pikinike (pic-nik), fensak (fences), trailera (tráiler), monkixe (monkey): monikie see-monikie do! (Monkey see monkey do!), txif (chief), buka (buck: dólar)...
Cuando Jon Bilbao llegó a Boise el primero de sus proyectos fue el de la edición un diccionario euskera-inglés (Idaho Statesman, 1939-07-16). No pudo ser y habrán de pasar más de veinte años hasta que apareciera el English-Basque / Basque-English Dictionary, de Joe Eiguren17.
El 5 de octubre de 1998 el alcalde de Boise, Brent Coles, inauguraba la ikastola de la ciudad con once alumnos.
Precisamente, en septiembre de 1963, Eiguren comenzó a enseñar euskera en el salón de juegos del Euzkaldunak Inc (el centro vasco de Boise). Entre sus primeros alumnos se encontraban algunos miembros de Oinkari Dancers que querían utilizar la vieja lengua en sus actuaciones. En el primer curso, se inscribieron cincuenta y siete alumnos. Inspirado en una gramática vasca que le había prestado el párroco de Homedale, padre Brennan, elaboró un método de aprendizaje que, en 1965 se convirtió en el Euskera izketan zelan ikasi, reeditado en 1973. Entre 1971 y 1972, Miren Rementeria dio clases a veintitrés alumnos. En ese periodo comenzaron los cursos en Ustaritz, Arantzazu y Oñati. En 1973 llegó a Boise Yon Oñatibia que estableció un programa de enseñanza de euskera a los niños18. Cuando, en 1981, Joe Eiguren se instala definitivamente en Boise, volvió a enseñar euskera. Luego, de forma continuada, seguirán cursos, includos los que promociona el Museo Vasco de Boise.
En 1975, se produjo el primer intento de poner en marcha una ikastola en Boise, siguiendo el método diseñado por Oñatibia. De la misma se encargaron Carmen Totorica y Julie Egurrola, con el apoyo de Euzko Zaleak. En el primer curso participaron diecisiete niños. Hubo un segundo curso en 1976.
El 5 de octubre de 1998 el alcalde de Boise, Brent Coles, inauguraba la ikastola de la ciudad con once alumnos. Quince años más tarde, la Boiseko Ikastola mantiene su actividad19.
1 Pierre Lhande, L’Emigration Basque, Paris (1910): Nouvelle Libraire Nationale, p. XVIII.
2 Ed Garro es el padre de Adelia Garro Simplot, la mecenas que hizo posible el Basque Museum and Cultural Center de Boise.
3 BMCC: Oral Histories: Mikel Chertudi, Eugenia Acordagoitia (04-4-2002)
4 Jon Bilbao, “La Historia de los vascos...”, cit.
5 David Lasagabaster, La lengua de la diáspora en el Oeste de los Estados Unidos, Bilbao (2006): Lete.
6 Testimonio de Al Erquiaga, Boise, 2015.
7 Frances Letamendi Jayo, de Natxitua, había llegado a Boise con trece años. Trabajó un tiempo en un ostatu donde aprendió inglés. Se casó con Frank Jayo, de Munitibar, que era socio de Víctor “Fatty” Gabica, primo de la procesada.
8 Nieves, nacida en Nevada y casado con un vasco, Thomas Dufurrena, era hija de vizcaínos de Ispaster y de Ea (sus apellidos de soltera era Legarza Erquiaga). Era una mujer muy conocida en Winnemucca, activa en la parroquia y en múltiples actividades sociales. Fue, pocos años más tarde de que se produjesen estos hechos, la primera secretario del club vasco local. Nieves —al utilizar el dialecto vizcaíno— no tenía ningún problema de comunicación con Domingo.
9 Antonio Zavala S.I., Bosquejo histórico del Bertsolarismo, San Sebastián (1964): Auñamendi, pp.142-150.
10 Para la supervivencia de este arte en la actualidad, ver Joxe Mallea-Olaetxe, Shoting from the lip, Reno (2003). North American Basque Organization
11 Tres de sus bertsos están recogidos en Koldo San Sebastián, The Basque Archives, San Sebastián (1991): Txertoa, pp.510-511.
12 Idaho Statesman, 1943-09-05
13 LynneFereday, The Basques, Boise (sd): Lynne Fereday Scholarship Memorial, p.41.
14 Francisco Grandmontagne, Los emigrantes prósperos, Madrid (1933): Aguilar, p. 232.
15 Ibídem, p.233.
16 Ibídem, pp-110-111.
17 http://scholarworks.boisestate.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1031&context=boga
18 Gloria Totoricagüena, Boise Basques: dreamers and doers, Reno (2004). Center for Basques Studies, vv.pp.
19 Gloria Totoricagüena, opus cit. p. 106 y ss.
La opinión de los lectores:
comments powered by DisqusArbaso Elkarteak Eusko Ikaskuntzari 2005eko Artetsu sarietako bat eman dio Euskonewseko Artisautza atalarengatik
On line komunikabide onenari Buber Saria 2003. Euskonews
Astekari elektronikoari Merezimenduzko Saria