La literatura vasca en el año 2005Escuchar artículo - Artikulua entzun

Alvaro RABELLI
Traducción: Koro GARMENDIA IARTZA
Jatorrizko bertsioa euskaraz

E
  Lauaxeta
Estepan Urkiaga Basaraz. "Lauaxeta".
ste año en el que se conmemora el centenario del nacimiento de “Lauaxeta”, y en el que se han organizado multitud de exposiciones, conferencias y recitales en su memoria, el mundo de la literatura vasca ha venido marcado por dos tendencias. Una, bien conocida, que la narrativa se impone con creces a la lírica. No es nada nuevo. La otra, sin embargo, es más novedosa. Desde hace tiempo, tenemos dos temporadas para publicar libros vascos: primavera, y la Feria de Durango. Y si bien hasta hace poco la más importante ha sido la segunda, la primera hornada del año ha ido adquiriendo cada vez más relevancia. Sobre todo por dos motivos: por una parte, por el Día Internacional del Libro, que se celebra el 23 de abril, importante estímulo que incita a la gente a comprar nuevos libros. Con este motivo, las editoriales siempre lanzan nuevos productos al mercado. Por otra parte, porque enseguida llega el verano, y parece ser que en la época estival se lee mucho más que durante el resto del año. No se trata de una mera excusa y, además, de algún modo hay que cubrir el largo trayecto hasta la Feria de Durango. Por eso se han comercializado tantos títulos en la época primaveral. No obstante, sigue habiendo un gran abismo entre ambas temporadas, que por el momento no parece que vaya a disminuir: las firmas de mayor renombre publican sus obras tomando como referencia la Feria de Durango. Lo cual no significa que en primavera no se editen libros interesantes; siempre hay que colmar el interés de los lectores. Eso es precisamente lo que ha cambiado durante los últimos años: que entre esas primeras publicaciones del año se presentan libros a tener muy en cuenta. Encontramos cada vez más piedras preciosas entre los libros corrientes. A eso juegan precisamente los editores. El hecho de que la última edición de la Feria de Durango haya supuesto un punto de inflexión en lo que al número de visitantes y compradores se refiere, además de ser un dato relevante y significativo, seguramente no hará sino reforzar esta tendencia. Y, en lugar de detenernos en sus perjuicios, puede que lo más normal sea compararlo con otras literaturas del entorno.

Koldo Izagirre Urreaga  
Koldo Izagirre Urreaga.
La primera hornada del año nos volvió a confirmar la preeminencia de la narrativa. No se trata de nada nuevo, y no debería extrañar, aunque sí preocupar, a los amantes de la poesía. Lo que sí ha sorprendido ha sido la cantidad de cuentos que se han publicado. Ha sido un año lleno de cuentos. Aunque sólo fuera por esta vez, de haber incluido entre los cuentos las traducciones de obras extranjeras, cuantitativamente el cuento habría superado a la novela. En el caso de los autores vascos, por lo menos, cuentistas y novelistas han andado muy a la par. Ahondar en sus causas nos llevaría mucho tiempo, pero la casualidad nos parece demasiado accidental, y sabemos que se suele producir de forma cíclica. Por tanto, hay motivos para pensar que los cuentos publicados en el 2005 han establecido una especie de hito en la primera década de comienzos de siglo. Se cierra un ciclo, y se abre otro. Las tendencias se van viendo con mayor claridad. Entre los cuentistas, cabe destacar a Iban Zaldua. La colección Etorkizuna (Erein) vuelve a situarnos ante uno de los escritores de cuentos más importantes de esta década. A subrayar, asimismo, las importantes colecciones de Koldo Izagirre, Sua, nahi, Mr Churchill? (Susa), y de Harkaitz Cano, Neguko zirkoa (Susa). Ambos escritores han vuelto al género del cuento; Cano de la mano de Belarraren ahoa (2004, Alberdania), breve novela que se aproxima mucho al cuento, y que se ha alzado con el Premio Euskadi de narrativa de 2005. Tanto la colección de Koldo Izagirre, que retrata el paisaje marítimo de Pasajes en el franquismo de la posguerra, así como la de Cano, se encuentran entre las mejores obras de 2005. También regresan al cuento Xabier Mendiguren Elizegi, con la entretenida colección Bihotz Gosetien Kluba (Elkar), y Ana Urkiza, con el libro Bekatuak (Elkar), que indaga en la incomunicación de las personas. Aingeru Epaltza, por su parte, ha formado la colección Lasto sua (Alberdania) a partir de cuentos publicados en diversos diarios. Hay también autores que, tras probar otros géneros, han hecho sus pinitos en el cuento. Es el caso de las colecciones del bilbaino Urtzi Urrutikoetxea, Auzoak (Susa), o de Amaia Iturbide, Bidaiarik luzeenak (Erein), donde emplea una prosa lírica actualmente poco común. También Alberto Barandiaran y Patxi Zubizarreta han publicado cada uno un cuento, Mundu txikia (Susa) y Pospolo kaxa bat bezala (Pamiela), respectivamente. Con muy dispares resultados se han estrenado en la literatura Imanol Azkue, a través de Egunerokoa ez dena (Erein), y Uxue Apaolaza, con la obra Umeek gezurra esaten dutenetik (Elkar). Los cuentos de Ana Urkiza, Alberto Barandiaran, Uxue Apaolaza e Imanol Azkue tienen un significativo elemento en común, y es que abogan por el cuento breve, de poco desarrollo narrativo, orientado hacia los sentimientos, que ahonda en las conflictivas relaciones personales.

  Ana Urkiza
Ana Urkiza.
Entre los cuentos, en este caso traducidos, cabe destacar la obra del argentino Julio Cortázar, traducida al euskara por Jon Alonso, que ha sido recogida en la colección Antologia apetatsua (Txalaparta). Hay autores vascos que no reconocen la influencia de Cortázar en sus obras, y sus antologías en euskara son realmente pocas, por lo que la labor de Alonso ha venido a llenar ese vacío. También ha sido traducida la colección de Agota Kristof Berdin dio (Alberdania), una escritora que siempre ha sido bien acogida entre nosotros.

Los cuentos nos han dejado asimismo dos antologías y dos ensayos. La antología dedicada al cuento moderno vasco, Mende berrirako ipuinak (Erein), elaborada bajo la dirección de la profesora Mª Jose Olaziregi, recoge los cuentos más memorables, y Alvaro Rabelli realiza en su obra Bizkaiko euskal idazleen ipuingintza modernoa (Labayru) un recorrido parcial del género. Ambas obras revelan la importancia del cuento en la narrativa vasca actual. La colección Lux Mundi (Euskal Idazleen Elkartea), por su parte, recoge los cuentos editados por varios autores vascos en los encuentros celebrados en 2004 en Vall de Boi, donde se dieron cita escritores de Euskadi y de Cataluña.

Bernardo Atxaga ha reunido los cuentos y artículos redactados en diversas publicaciones en un híbrido ensayo, Lekuak (Pamiela), donde reflexiona precisamente sobre los lugares. El primer libro de Iñaki Segurola, “Gaur ere ez du hiltzeko eguraldirik egingo”(Alberdania), es también un ensayo. Hacía tiempo que no disfrutábamos de una prosa tan bella y divertida como la de Segurola, que basa sus reflexiones en la lengua y en la filosofía. Pako Aristi ha presentado el cuaderno Note book (Erein), que viene a ser una especie de diario privado, donde recoge sus pensamientos y cavilaciones.

Itxaro Borda  
Itxaro Borda.
En lo que a la novela se refiere, cabe destacar dos obras: Hauts bihurtu zineten (Alberdania), de Juan Kruz Igerabide, donde se narra el proceso de madurez de un joven durante la transición, y Zeruetako erresuma (Susa), de Itxaro Borda, una alarmante visión de la colectividad de Iparralde. Unai Elorriaga se mantiene fiel a su estilo en la novela Vredaman (Elkar), que en este caso se presenta más desarrollado. Están bien trabajadas las novelas Ezker hanka falta zuen (Susa), de Lutxo Egia, que va adquiriendo cada vez más solidez, y la novela de aventuras “Hiltzaile ilegorria” (Kutxa Fundazioa), de Karlos del Olmo. Tampoco se puede pasar por alto “Mutuaren hitzak” (Susa), de Hasier Etxeberria. Del resto, no hay mucho que decir. La narrativa no nos ha regalado obras maestras; se nos ha presentado más bien floja. En general, son los géneros los que imperan.

Al tiempo que celebrábamos el nacimiento de “Lauaxeta”, despedíamos al gran poeta Juan Mari Lekuona. Unos van, y otros vienen. Así pues, se escuchan nuevas voces en el mundo de la poesía, lo que no es baladí para un género que escasea en cuanto a publicaciones se refiere. El poeta larrabetzuarra Gotzon Barandiaran ha editado el libro Arrakalak (Susa), donde canta al amor, a la libertad y a la revolución, mostrándonos que en este mundo nadie es imprescindible. A destacar, asimismo, la encomiable labor realizada por Gotzon, junto a sus compañeros del Club de los Corazones Solitarios, por socializar la poesía. También es nueva la voz de Aintzane Galardi. En la colección de poemas Itoti urdinaren azpian, que se ha alzado con el premio Euskaltzaindia-BBK, canta a la nostalgia, y tanto su léxico como su modo de expresión resultan ciertamente sugerentes. Goizalde Landabaso, por su parte, escribe sobre el amor frustrado en el libro Jat (Elea). También el aramaioarra Patxi Salaberri se ha acercado al mundo de la poesía, recogiendo en su libro No (poema akrilikoak) poemas de amor en un duro tono. Angel Erro, por su parte, nos brinda su segundo libro de poemas, Gorputzeko humoreak (Alberdania), uno de los mejores de año. Karlos Linazasoro nos ofrece en Denbora aleak (Pamiela) poemas existencialistas, y Martin Etxebarria ha formado la colección Bizikleta bat egingo dut zure izenarekin (Elkar), basada en aspectos cotidianos. La colección Adio (Elkar/Labayru), por su parte, recoge los poemas inéditos de Gandiaga.

  Miren Agur Meabe
Miren Agur Meabe.
Con respecto a las traducciones, además del trabajo realizado por Jon Alonso, cabe destacar, en el género novelesco, el libro de James Matthew Barrie Peter Pan (Alberdania/Elkar), traducido al euskara por Julen Gabiria. Hace tiempo que esta obra carga con la estigma de si está dirigida a los niños o a los jóvenes. Ahora, gracias a la labor de Julen Gabiria, podremos disfrutar de una buena edición en euskara de este clásico universal, magnífica fantasía en la que no falta una mordaz crítica dirigida a la sociedad. El año nos ha traído asimismo la obra del vencedor del Premio Euskadi de traducción al euskara, Karlos Zabala,“Parisen Sabela” (Elkar/Alberdania), de Emile Zola. Entre las diversas traducciones que son realmente una joya, destaquemos un auténtico lujo: “Maitea” (Elkar/Alberdania), de Toni Morrison, traducido al euskara por Antton Garikano.

Tampoco han faltado los ensayos literarios. Xabier Etxaniz Erle y Manu Perez Gaseni han analizado en la obra 90eko hamarkadako haur eta gazte literatura (Pamiela) la literatura infantil y juvenil de los años 90. Bajo la coordinación de Iban Zaldua, Erein ha publicado Poetikak & Poemak, donde Rikardo Arregi, Miren Agurne Meabe, Joseba Sarrionandia, Castillo Suarez y Kirmen Uribe tratan sobre la poesía desde su punto de vista personal. Por otro lado, Jose Luis Otamendi e Iñigo Aranbarri han recuperado en el ensayo titulado Loiolarik ez balitz (Uztarria) a los autores históricos de Azkoitia y Azpeitia.

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